Hoy tomé un uber y después de platicar un rato sobre el mal gobierno que tenemos en el estado de jalisco y del calor soportable pero humedad insoportable, comenzamos a hablar del autocuidado. me decía que el nadó de los 18 a los 25 años pero que tenía rato que no lo hacía. Yo le comentaba de los horarios y lo importante que era darnos un tiempo para nosotros… en un punto me mencionó que su esposa había muerto hace un año y que desde entonces, había dedicado su vida a trabajar. La tristeza lo quebró y se refugió en el trabajo. yo le compartí la gran pérdida que tuve hace poco y los dos nos pusimos a llorar. yo le decía con la voz quebrada que ya no pienso en llenar el hueco ni en evitar sentirme triste; que estoy dejando que me tome cuando me tiene que tomar y depués seguir con la vida. el decía que la extrañaba… sus modos, sus maneras de hablar y ahora extrañaba hasta los pleitos… yo le dije que me decía mi terapeuta que las personas que mueren nunca nos dejan, se quedan dentro de nosotros; por eso no hay que llenar ningún vacío, solo hay que hacer las pases con la pérdida.