
Comencé a realizar algunos ejercicios de composición utilizando elementos bidimensionales en muro; inicialmente eran más mapas mentales que composiciones. Un poco TIEMPO después encontré un puesto de tianguis que vendía bolsas de Lego a granel y surgió la idea de la “composición automática”.
Aplicando la misma idea de silenciar la mente consciente mediante la meditación, el proceso fue utilizar estas piezas para ensamblar una composición que no respondiera a ninguna lógica más allá de su propio sistema de ensamblaje.

Aunque durante el proceso de composición no se considere ningún aspecto estético, la idea de la posterior curaduría busca encontrar las iteraciones acertadas y que valga la pena resguardar.
EL CORE DE estas piezas es el mero ejercicio. Llegar a hacer un todo para regresarlo a ser partes. La decisión de utilizar ese material, funciona como un margen dentro del infinito, una especie de lenguaje, donde cada pieza es una letra o palabra que puede unirse con muchas otras en una escritura automática tridimensional.

